viernes, 11 de septiembre de 2015

EL DERECHO DE AUTOR EN LA UNIVERSIDAD




Abog. Guelcy González, Mgs.

     Dedicado especialmente a los estudiantes de Derecho como futuros garantes de la justicia y la equidad en nuestro País, deseándoles el mayor de los éxitos en este nuevo periodo académico que recién inicia.


     En las instituciones educativas la labor de los docente no puede limitarse exclusivamente a la actividad de clase, o a la extensión del conocimiento fuera de los muros de la institución,  o incluso exclusivamente a la investigación, sino que es necesario que el producto de sus quehaceres académicos generen frutos tangibles e intangibles que traigan a su vez beneficios morales y patrimoniales al docente que las genera y a la institución que lo apoya en su actividad, todo ello con el fin de lograr un desarrollo profesional integral y realmente sostenible. Por ello es común ver como los docentes forjan obras producto de su intelecto que pueden ser aprovechados por otros docentes, por sus alumnos y por un sin fin de personas que a diario consultan bibliotecas y otras fuentes de información en busca de respuestas a sus interrogantes.
     Ahora bien, en función de esa producción surge la interrogante ¿Qué derechos amparan a ese docente, autor de obras, en su producción intelectual y práctica?, La respuesta podemos encontrarla en la Ley sobre Derecho de Autor y su Reglamento. El artículo 1 de esta ley señala:
Las disposiciones de esta Ley protegen los derechos de los autores sobre todas las obras del ingenio de carácter creador, ya sean de índole literaria, científica o artística, cualesquiera sea su género, forma de expresión, mérito o destino.”
     De tal manera que no existe duda alguna de que toda persona que ha realizado una obra de cualquier índole, producto de su ingenio creador, posee derechos. Estos derechos, según lo establece la ley in comento en su artículo 5 los tiene el autor por el solo hecho de su creación y comprende, a su vez, los derechos de orden moral y patrimonial.
     Los derechos de orden moral son inalienables, inembargables, irrenunciables e imprescriptibles y dentro de los mismos se pueden citar, entre otros: (a) El Derecho a ser reconocido como autor de la obra, en caso de que esta se publicada o divulgada por persona distinta a él y (b) exigir  al propietario del objeto material el acceso al mismo, en la forma que mejor convenga a los intereses de ambos. 
     El Derecho de explotación comprende tanto la comunicación pública como el derecho de reproducción, entendiendo por esta última la fijación material de la obra por cualquier forma o procedimiento que permita hacerla conocer al público u obtener copias de toda o parte de ella. El derecho de reproducción comprende también la distribución, que consiste en la puesta a disposición del público del original o copias de la obra mediante su venta u otra forma de transmisión de la propiedad, alquiler u otra modalidad de uso a título oneroso.
     El ejercicio de este derecho de reproducción, genera entonces para el autor de la obra otro tipo de derechos igualmente regulados en la Ley, como son los derechos patrimoniales puesto que ese derecho de reproducción se realiza a titulo oneroso, e implica un ingreso para el creador. Al respecto la ley no menciona porcentaje, ni determina valor monetario alguno a ese derecho de autor, sino por el contrario, establece en su artículo 55 que en  caso de cesión a título oneroso de los derechos del autor sobre su obra, debe establecerse en su provecho una participación proporcional en los ingresos que obtenga el cesionario por la explotación de la obra. De lo anterior se infiere, que no está regulado expresamente en la ley ni en su reglamento el porcentaje, ya sea mínimo o máximo, de ganancia que debe obtener el autor en caso de cesión onerosa de su derecho de reproducción.    


Abog. Guelcy González
Decano de la Facultad de Cs. Jurídicas